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BELLO HORIZONTE, Brasil – Amary, Ubiratan y Wlamir.
Son nombres grabados con letras de oro en la historia del baloncesto brasileño, pues ganaron el Campeonato del Mundo de la FIBA en 1959 y 1963.
Han pasado 24 años desde que el equipo, que obtuvo la medalla de plata en los torneos de 1954 y 1970 y la presea de bronce en 1967 y 1978, quedara entre los cuatro primeros de este prestigioso campeonato. En el Mundial FIBA 2006, la única victoria de Brasil en cinco partidos fue contra Qatar, que no ganó un solo encuentro.
Pero ahora la historia es diferente y Brasil puede estar cerca de recuperar el tiempo perdido. El equipo ha sido renovado y se ha empezado desde arriba con el nombramiento de Carlos Nunes como presidente de la Confederación Brasileña de Baloncesto, que terminó con el reinado de 12 años de Gerasime Bozikis.
Además, la Confederación se ha asociado con los mejores equipos del país para restablecer el campeonato nacional.
Más allá de esto, es probable que el cambio más importante, y con seguridad el más llamativo a nivel internacional, haya sido la contratación del argentino Rubén Magnano como técnico. Magnano acaparó la atención de todos cuando hizo que Argentina se convirtiese en el primer equipo sudamericano en ganar el oro olímpico tras salir campeón en las Olimpiadas de Atenas, en el año 2004. Su equipo, liderado por Manu Ginóbili y Luis Scola, jugadores de la Asociación Nacional de Baloncesto de EE.UU. (NBA, por sus siglas en inglés), venció a Italia por 84 a 69. Cuatro años más tarde, en Beijing, Argentina consiguió la medalla de bronce tras ganarle a Lituania por 87 a 75.
"Brasil cuenta con excelentes atletas que juegan dentro y fuera del país", dijo Magnano en sus primeras declaraciones como técnico del combinado brasileño. "Voy a viajar y charlar con cada uno de ellos para ver cómo están y cuáles son sus objetivos".
Magnano ya ha cumplido uno de sus desafíos más importantes: convencer a los brasileños que juegan en la NBA de que lo hagan para la selección, algo que normalmente no hacían.
Sin embargo, ahora sí lo hacen.
Leandrinho Barbosa, escolta de los Toronto Raptors de la NBA y el pívot Tiago Splitter (San Antonio Spurs) llevan el peso de Brasil en el Mundial FIBA de Turquía, que se juega hasta el 12 de septiembre. La otra estrella del equipo, Anderson Varejão, de los Cleveland Cavaliers, ha sido apartado con un esguince en el tobillo derecho y aún no ha jugado.
Hasta ahora, Brasil ha rendido satisfactoriamente, en un torneo de 24 equipos y en el que el campeón gana automáticamente una plaza para las Olimpiadas de Londres 2012. El equipo brasileño no participa en las Olimpiadas desde 1996.
Brasil tiene por el momento dos victorias y una derrota y está empatado con Eslovenia para definir el segundo lugar del grupo B, detrás de Estados Unidos (3-0), y por delante de Croacia (1-2), Irán (1-2) y Túnez (0-3).
Brasil inició el campeonato con una contundente victoria por 81 a 65 sobre Irán el 28 de agosto, en un partido donde el alero Guilherme Giovannoni anotó 17 puntos, mientras que Barbosa y Splitter hicieron lo propio con 13 puntos cada uno. El día siguiente Brasil venció a Túnez por 80 a 65. Los que se destacaron en ese encuentro fueron Barbosa (21 puntos), Splitter (16 puntos) y el alero Marcelinho Machado (13 puntos).
Sin embargo, en el encuentro del 30 de agosto Brasil no pudo doblegar al actual campeón olímpico, Estados Unidos, y perdió en la hora por 70 a 68.
Cuando quedaban 3,5 segundos de partido, el base Marcelo Huertas recibió una falta personal mientras encaraba hacia el tablero. Sin embargo, falló el primer tiro libre y después erró intencionalmente el segundo para agarrar el rebote. Una vez que tomó posesión del balón en la esquina de la cancha se la pasó a Barbosa, que estaba más cerca del tablero, y éste tiró presionado por Kevin Love. En el último instante del partido, el balón golpeó la parte trasera y frontal del aro, pero no quiso entrar.
"Pensé que la metía, pero no pasa nada", dijo Barbosa, que anotó 14 puntos, según informó ESPN.com. "Creo que hicimos un gran trabajo, fue un gran partido. No creo que EE.UU. supiera que podíamos causarles problemas, pero lo hicimos".
Marcus Vinicius Vieira Souza fue el máximo anotador del equipo, con 16 puntos, seguido de Splitter, con 13 puntos y 10 rebotes. Kevin Durant lideró a EE.UU. con 27 puntos y 10 rebotes, por delante de los escoltas Chauncey Billups (15 puntos) y Derrick Rose (11 puntos).
"[Brasil] fue el campeón sudamericano, lograron 9 victorias, no perdieron ningún partido y ganaron el campeonato en Puerto Rico el año pasado con el mismo equipo que tienen en este torneo, así que han madurado como grupo", afirmó el técnico de EE.UU., Mike Krzyzewski, según informó ESPN.com.
Brasil juega los últimos partidos de la fase de grupos ante Eslovenia el 1 de septiembre y ante Croacia un día después. Los cuatro mejores equipos de cada grupo pasan a la ronda eliminatoria. Brasil no ha llegado a semifinales desde 1986, cuando quedó cuarto tras perder contra Yugoslavia por 117 a 91.
La selección brasileña también cuenta con jugadores que se destacan en las ligas europeas. Tiene a Huertas, del Caja Laboral español, y al alero del Le Mans francés J.P. Batista, que reemplazó a Nenê Hilário (de los Denver Nuggets de la NBA) después de que éste tuviera que ser apartado del torneo por sufrir una inflamación en las piernas.
Pero Magnano también ha apostado al talento joven y convocó a Raulzinho, un escolta de 18 años que juega en el Minas Tennis Club.
"Desde el primer día me han recibido con los brazos abiertos porque los jugadores saben lo que es ser nuevo en el equipo, tras haberlo vivido ellos mismos", señaló Raulzinho, según informó FIBA.com. "Es fantástico entrenar y jugar con gente como Tiago Splitter y Anderson Varejão. Pero estoy aprendiendo mucho al jugar con Marcelinho Huertas, que es un gran maestro. En cuanto al técnico Rubén Magnano, charlo con él a menudo y hablamos sobre tácticas, sobre mi juego. Es muy accesible".
El objetivo principal del equipo es ganar el oro cuando Río de Janeiro celebre las Olimpiadas de 2016. Pero para el técnico del Minas, Flávio Davis, el país necesita invertir más en el deporte si quiere ganarle a los mejores equipos del mundo, como al último campeón mundial, España, a Argentina y, por supuesto, a Estados Unidos.
"De hecho, Brasil puede convertirse en campeón del mundo en 2016", dijo Flávio Davis. "Tenemos como técnico a un campeón olímpico y muchos jugadores están creciendo, pero aún son pocos teniendo en cuenta el potencial del país. Es importante [tener] una política no sólo para construir estadios y gimnasios. Necesitamos formar a los técnicos, hacerlos buenos maestros. De ese modo podríamos dejar de perder el talento que queda por el camino".
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