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BELLO HORIZONTE, Brasil – Noventa años para ganar 91 medallas olímpicas.
Esa es la cantidad de medallas obtenidas por Brasil desde los Juegos Olímpicos de Amberes (Bélgica) en 1920 hasta los de Beijing en 2008. Sin embargo, el medallero se queda muy corto comparado al que tienen potencias del atletismo como Estados Unidos, que ostenta el récord con 2.549 preseas ganadas en el mismo período de tiempo.
Sin embargo, Brasil, que será anfitrión de los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro, está invirtiendo en la búsqueda del oro.
Agencias gubernamentales, confederaciones deportivas y representantes de empresas privadas ya se han puesto a trabajar en un plan para hacer posible que los jóvenes atletas del país tengan un lugar en el podio dentro de seis años.
"Esta es una oportunidad de oro para que desarrollemos el deporte en Brasil”, dijo Carlos Arthur Nuzman, presidente del Comité Olímpico Brasileño, poco después de que Río de Janeiro fuera elegido sede de las Olimpiadas de 2016 el pasado mes de octubre.
Brasil está invirtiendo en la construcción de instalaciones para la natación, la gimnasia y el atletismo, deportes con un mayor número de pruebas para que los atletas aspiren a una medalla, en contraste otros, como el baloncesto, que sólo otorga tres preseas por olimpiada.
Por ello, la Federación Brasileña de Gimnasia inauguró recientemente dos flamantes instalaciones de gimnasia rítmica para niños entre 5 y 9 años en las ciudades de Bello Horizonte, en el estado de Minas Gerais, y Brusque, en el estado de Santa Catarina.
Además, la Federación Brasileña de Atletismo acaba de poner en marcha su Centro de Entrenamiento Olímpico e Investigación en San Pablo, especializado en la formación de atletas para las pruebas de triple salto y salto de longitud.
Pero las inversiones de Brasil no acaban aquí. El país también está mejorando su plantel de entrenadores para que los atletas nacionales dispongan de la mejor preparación posible antes de competir contra los grandes del deporte.
El entrenador Nélio Moura trabajará junto a la brasileña Maurren Maggi y el panameño Irving Saladino en el Centro Olímpico. Maggi se convirtió en la primera mujer brasileña que logró una medalla de oro olímpica en una prueba individual al ganar la de salto de longitud en los Juegos de Beijing. Irving Saladino también ganó la medalla de oro en esa oportunidad y se convirtió en el primer campeón olímpico de su país.
"Estamos contratando técnicos con excelentes referencias, tanto nacionales como internacionales", explicó Roberto Gesta de Melo, presidente de la Federación Brasileña de Atletismo. "Tenemos profesionales cubanos y holandeses, que realizarán una revisión técnica para la preparación de los atletas".
Además de su salario y patrocinio, los jóvenes atletas que se destaquen en competiciones internacionales también podrán recibir una ayuda mensual de hasta R$2.000 (US$1.142).
"Es un buen modo de garantizar las necesidades básicas de los atletas", afirmó Melo.
Brasil también está enviando a sus atletas a otros países como parte de su entrenamiento.
Sólo hay que ver al nadador César Cielo. El deportista de 23 años asistió a la Universidad de Auburn, en Alabama, donde compitió con el equipo de natación universitario.
Cuando llegó a los Juegos de Beijing, se convirtió en el mejor nadador de la historia brasileña al lograr la primera medalla de oro para el país en este deporte con su victoria en los 50 metros libres. También ganó el bronce en los 100 metros libres.
Cielo prosiguió con su dominio en los Campeonatos del Mundo de la FINA celebrados en Roma el año pasado, donde estableció el récord mundial de los 100 metros libres, además de ganar el oro en los 50 libres. Pocos meses después, el 18 de diciembre, estableció el récord del mundo de los 50 metros libres con una marca de 20.91 en un encuentro organizado por su club, Esporte Clube Pinheiros.
"Para llegar al nivel olímpico, el atleta tiene que estar al 110%. No es sólo cuestión de talento", señaló Ricardo de Moura, supervisor técnico de natación en la Confederación Brasileña de Deportes Acuáticos. "Vamos a tener otros atletas como Cielo. Vamos a aprovechar este buen momento".
A juicio de Moura, Brasil tiene 60 nadadores potenciales de entre 13 y 18 años que competirán por obtener una plaza para representar a su país en las Olimpiadas de 2016.
Asimismo, Brasil tiene muchas esperanzas depositadas en el judo, un deporte que le ha dado al país 15 medallas olímpicas, una menos que las ganadas en navegación a vela.
Sarah Menezes, de 20 años, y Rafaela Lopes, de 18, ganaron medallas de oro en el Campeonato Mundial Junior de Judo en Bangkok, Tailandia, en 2008. Sarah también trajo a casa un oro el año pasado tras su actuación en el Grand Slam de París, en Francia.
Por su parte, Mayra Aguiar, de 19 años, ganó la medalla de oro en los Campeonatos Panamericanos de Judo 2010 en El Salvador.
"Nuestro proyecto apunta a que los atletas clasifiquen a las competiciones en el corto plazo", dijo Luiz Romariz, coordinador técnico de las categorías infantiles en la Confederación Brasileña de Judo. "Este año, por primera vez, los jóvenes han pasado 40 días en Europa con el primer equipo. Juntos iremos a la caza de talentos".
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