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BUENOS AIRES, Argentina – Romina Perrone tenía 10 años cuando se convirtió en la primera víctima de alto perfil de un nuevo problema que enfrentan los estudiantes de toda la Argentina: el ciberacoso.
El grupo denominado: “Tres razones para odiar a Romina Perrone” fue creado en Facebook en abril del año pasado por un condiscípulo de la escuela de Buenos Aires a la que asistía la niña. La página incluía insultos y fotografías e invitaba a los miembros a contribuir con sus propias “tres razones” para odiarla.
El sitio permaneció en línea durante varios días hasta que la madre de Romina, Eliana Perrone, presentó una queja formal ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI).
En mayo, Facebook eliminó la página
y posteriormente su autor fue suspendido de la escuela.
El caso Perrone ocupó los titulares de los diarios del país debido a la edad, tanto de la víctima como del autor del delito, planteando en los medios de comunicación el problema creciente de la discriminación y la violencia en línea.
“En los primeros cinco meses de 2010, el 30% de todas las denuncias y quejas recibidas por el INADI estuvieron relacionadas con Internet”, dijo Paula Carri, coordinadora de la Plataforma por una Internet Libre de Discriminación, una división del INADI creada en noviembre pasado para tratar específicamente los casos en el ámbito de Internet.
La Plataforma recibe cerca de 50 quejas a la semana, la mayoría a través de su nuevo formulario en línea.
Las quejas más comunes se refieren a material con contenido xenófobo que habitualmente tiene como blanco a inmigrantes y comunidades de países vecinos, como Bolivia y Paraguay. Los motivos más habituales de discriminación incluyen la clase social, la orientación sexual y la religión, según el informe del INADI del año pasado.
Un fenómeno social
Henry Chiroque Solano, coordinador de la ONG "Save The Children" en Argentina, señaló que la discriminación y la violencia en línea son un reflejo de la sociedad.
“El tema de la discriminación es más potente en Internet, porque es anónimo y digital”, declaró. “Usted puede crear un grupo y atacar o ejercer violencia sobre otras personas tranquilamente desde su computadora.”
El ciberacoso no es un delito exclusivo de Argentina, pero este país es uno de los mercados de tecnologías en línea con crecimiento más vertiginoso, según un estudio realizado por la importante empresa de investigación de mercado TNS Global.
El estudio TNS Global 2010 indica que el 63% de los usuarios de Internet en Argentina participan activamente en las redes sociales, más que ningún otro país del continente americano. El informe también explica que de los 40 millones de habitantes que tiene el país, 12 millones usan Facebook.
Pero el aumento en la cantidad de usuarios de Facebook ha contribuido al surgimiento de contenidos ofensivos, según el INADI, que denunció que las quejas referidas a material xenófobo en línea aumentaron en 178% durante 2010.
Chiroque dijo que en Argentina los niños y adolescentes podrían ser más vulnerables al comportamiento en línea discriminatorio o abusivo en commparación con cualquier otro país latinoamericano, debido a la facilidad para acceder a Internet.
“En otros países se utilizan los cibercafés o espacios públicos, pero en Argentina los niños pueden acceder fácilmente [a Internet] desde casa", añadió.
Acciones legales
Desde 2008, los usuarios de Internet en Argentina están protegidos por la Ley 26.888, que introdujo los delitos informáticos al código penal nacional. No obstante, existen vacíos en la legislación, señaló el Dr. Daniel Monastersky, abogado especialista en asuntos relacionados con Internet.
El abogado añadió que la ley no trata uno de los problemas más importantes asociados con Internet, como lo es el robo de identidad, lo que otorga a los pedófilos un ámbito propicio para contactarse con niños y, por supuesto, cometer ciberacoso.
Monastersky sostuvo que el crecimiento explosivo en el desarrollo del mundo virtual hace necesaria una actualización de la legislación.
El proyecto “Identidad robada” de Monastersky procura que los legisladores lleven adelante una actualización para proteger a las víctimas y reforzar la educación en todos los niveles acerca de los delitos informáticos.
“A menudo, los jueces ignoran cosas que tiene que ver con Internet, por lo que desestiman casos”, dijo Monastersky, y añadió que en promedio, se hace una denuncia por cada cuatro supuestos delitos informáticos.
Asimismo, manifestó su deseo de que las leyes sean actualizadas este año, pero que el lento sistema judicial argentino podría ser un problema.
No obstante, el gobierno confía en que las leyes vigentes serán suficientes para castigar a quienes cometan delitos en línea.
“Podemos trabajar perfectamente con esta ley", dijo Carri, “si bien reconozco que las leyes nuevas serán más precisas en términos de la realidad vivida estos últimos años."
“Pienso que la ley siempre estará un paso atrás [de los desarrollos informáticos] porque todo esto evoluciona muy rápidamente. Igualmente pienso que compete a las facultades de los legisladores redactar leyes que consideren la situación de manera más general", añadió. “En nuestro caso estamos cómodos, ya que podemos contar con una ley que nos permite realizar nuestra tarea.”
Experiencia de aprendizaje
Dadas las limitaciones de la legislación, Carri trabaja directamente con los principales sitios web, dominios de blogs y redes sociales que contienen material ofensivo, para resolver los casos rápidamente solicitando que se eliminen estos contenidos.
“Generalmente no es necesario iniciar acciones legales", dijo, “a veces basta con eliminar el contenido en cuestión o cerrar un debate específico."
Se recomienda a los usuarios de Internet que estén considerando plantear una queja ante el organismo que dirige Carri, que en primer término denuncien el problema directamente al sitio que provee el hosting, para que sus moderadores y administradores tengan la posibilidad de solucionar el problema antes de que el INADI envíe una solicitud.
Carri se siente reconfortada porque cada vez más sitios web eliminan contenidos discriminatorios u ofensivos sin que el INADI se los solicite.
Chiroque destacó que educar al público es el mejor paso contra la discriminación, tanto en línea como en el mundo real. Pero existe un problema: aquellos en situación de educar, ya sean en la escuela o en el hogar, saben menos sobre Internet que aquellos a quienes les enseñan.
“Muchas veces los padres no saben qué es lo que está sucediendo", añadió Chiroque. “Un niño que navega en la red en su propio cuarto está supuestamente en un espacio privado. Pero [Internet] es a la vez un lugar privado y muy público.”
La falta de concientización de los adultos puede llevarlos a perder el control sobre lo que sus hijos hacen en línea, destacó Monastersky.
“Uno le habla a un niño y le dice: 'debes escuchar lo que dicen tus padres cuando te conectas a la red'", expresó. "¿Pero qué autoridad pueden ejercer los padres si no tienen idea alguna sobre Internet?"
Monastersky sostuvo que con más educación y leyes actualizadas, Argentina podrá convertirse en un líder regional para hacer de Internet un sitio más seguro.
“Se trata de enfatizar la necesidad de educar y entrenar a las personas que deben tomar las decisiones clave", concluyó.
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