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BUENOS AIRES, Argentina – Mientras muchas personas ven los meses de enero y febrero para tomar sus vacaciones, al mismo tiempo ladrones ven esos meses como la oportunidad para robar en las casas de aquellos que han viajado para relajarse y descansar.
“Es un delito estacional. Durante los meses de enero y febrero nuestra zona registra un aumento de robos a casas que oscila entre el 20 y el 30%”, dice el licenciado Stephen Beaumont, presidente del Foro Vecinal de Seguridad de Olivos y La Lucila, al norte de la Capital Federal.
Comúnmente, los antisociales se hacen pasar por vendedores ambulantes, tocan timbre en las casas, anotan las direcciones en las que no responde nadie, señala Beaumont.
“Así eligen a sus víctimas”, agrega.
Otra modalidad es revisar las redes sociales como Facebook y Twitter, y aprovechar la información que mucha gente vuelca públicamente sobre sus vacaciones, sin medir los riesgos que eso conlleva.
Aquiles Gorini, presidente de la Federación Panamericana de Seguridad Privada (FEPASEP), institución que se ocupa del desarrollo de la Seguridad Privada, el desarrollo técnico y profesional del sector y la interrelación entre los países miembros, dijo que “el método de los robos a viviendas desocupadas durante las vacaciones es casi idéntico en todos los países de América Latina; en la mayoría de los casos son rateros y no ladrones de alta gama”.
¿Qué hacer frente a esto?
Consultado por Infosurhoy.com, Gorini dijo que lo principal es no dejar rastros que atraigan a los delincuentes, y hacer de cuenta que la familia nunca salió de vacaciones o, al menos, demostrar que en la casa hay gente en forma constante.
“La ocasión hace al ladrón. Por eso no hay que ‘invitar’ a que los ladrones hagan de las suyas y aprovechen el momento”, dice.
Se recomienda también dejar alguna luz encendida, la radio funcionando y el contestador telefónico conectado.
“El hecho de dejar luces encendidas o una radio encendida son métodos disuasivos”, sostiene el ex subcomisario de la Policía Federal Argentina, Sebastián Seggio. “En la mayoría de los casos son ‘oportunistas’ y, como tales, no se arriesgarán demasiado si ven la mínima posibilidad de fracasar en su misión delictiva”.
Sin embargo, Beaumont pide hacer algo más.
“Hay que intentar que al menos una vez por día vaya una persona al domicilio: un vecino, un familiar, o alguien de confianza. Debe haber movimiento. Alguien debe recoger la correspondencia porque es una señal en la que reparan los ladrones. Está probado que la sensación de movimiento interno es el mejor método de prevención”, dice.
¿Sirven para algo las rejas o un sistema de alarmas?
“Las rejas demoran el robo, pero no lo frustran. Y el sistema de alarmas debe estar conectado a una central de monitoreo, porque de lo contrario el ruido monótono de una alarma no tiene mucho sentido”, advierte Gorini.
Respecto de la información que se vuelca en las redes sociales y que los antisociales pueden aprovechar para elegir a sus víctimas, el matutino argentino Página/12 realizó un relevamiento durante la primera semana de enero de 2012 que arrojó resultados sorprendentes.
En la red social Twitter, 8.623 tuits daban datos respecto a “viajes por vacaciones”. Entre otras referencias, 557 personas escribieron “me voy a la costa”, otras 845 tuitearon “me voy a Brasil” o “estoy en Brasil”, y hubo 363 que escribieron “me voy a Pinamar”.
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