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BUENOS AIRES, Argentina – Al menos 24 liceos públicos en Buenos Aires fueron ocupados entre agosto y septiembre por estudiantes que reclaman mejores condiciones de estudio.
Federico, un alumno de 16 años que cursa cuarto grado en la Escuela Normal Superior Nº 7 de Buenos Aires, ocupada por alrededor de 50 estudiantes, explicó que es imposible estudiar en establecimientos que tienen los baños clausurados, con aulas que no están acondicionadas correctamente para propiciar el aprendizaje y en donde predominan las deficiencias infraestructurales.
“Decidimos tomar el colegio porque así no podemos seguir estudiando”, dijo Federico, que solicitó no ser identificado a través de su apellido por miedo a represalias por parte de las autoridades educativas. “Este es un edificio incómodo para los 1.500 estudiantes que asisten cada día. Los baños colapsan, las paredes divisorias son precarias, hay sólo una salida de emergencia y los ascensores no funcionan”.
La protesta estudiantil es la más importante desde que el jefe de gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, asumió funciones en 2007 al frente de la alianza de partidos Propuesta Republicana (PRO).
“Estamos ante una subejecución del presupuesto educativo en un período en el que el gobierno ha recaudado dinero muy por encima de lo previsto”, señaló Sergio Abrevaya, legislador de Buenos Aires en representación del partido Coalición Cívica. “No hay respuestas para los alumnos, que siguen con los techos rotos”.
Desde los gremios docentes también se ha apoyado las medidas adoptadas por los estudiantes, argumentando que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tiene que destinar mayores recursos a la educación.
“Hay una gran ineficiencia en todo el sistema educativo de la Ciudad”, dijo María Susana Colli, secretaria pedagógica de la Asociación Docente Ademys, el sindicato que agrupa a los docentes de la enseñanza media y superior de la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires. “El presupuesto es muy bajo y lo peor es que hay una falsa actitud de diálogo. Es corriente que nos amenacen, nos persigan y no nos dejen trabajar con tranquilidad. Lo único que logran con esto es que los alumnos se organicen mejor y se preparen para la lucha”.
Sin embargo, Esteban Bullrich, el ministro de Educación de Buenos Aires, se presentó el 31 de agosto ante la Legislatura de la Ciudad para dar a conocer la posición del gobierno de Buenos Aires.
En una sesión que duró más de seis horas, y de la que también participaron estudiantes y docentes, el Ministro dio explicaciones sobre el mal estado de los centros educativos y respondió a las acusaciones por las denominadas “listas negras”, un mecanismo que presuntamente las autoridades han implementado para individualizar a los alumnos que llevan adelante las ocupaciones, según informó el diario argentino Clarín.
“Había 300 escuelas sin calefacción y hoy todas la tienen, 35 de ellas con caloventores y que van a tenerla a gas para el 2011”, dijo Bullrich, según informó el sitio web argentino Minutouno.com.ar. “Se prevé un plan eléctrico, debido a que muchas escuelas tienen instalaciones con cable de tela, que se dejaron de usar hace 30 años”.
Bullrich agregó que en 2010 se invirtieron “$308 millones (US$78 millones) en construcción y mantenimiento de colegios” y que el gobierno actual ha heredado de administraciones pasadas edificios en muy mal estado, según informó Clarín.
En cuanto a las denominadas “listas negras”, el Ministro negó que las autoridades hayan elaborado un registro con los nombres de los alumnos involucrados en la ocupación de los establecimientos.
“No perseguimos a nadie por como piensa”, subrayó Bullrich, según Clarín.
A través del ministro de Trabajo, el gobierno federal respaldó las medidas de los estudiantes.
“Acá hay jóvenes rebeldes que defienden lo público”, expresó recientemente Carlos Tomada durante un acto público en Buenos Aires, según informó el diario argentino Página/12. “Esos son los jóvenes que le dieron sentido al peronismo”.
Por su parte, los alumnos aseguran que abandonarán las ocupaciones cuando tengan una respuesta concreta de parte del gobierno de la Ciudad.
“Nosotros lo único que queremos es poder volver a clase en condiciones dignas”, dijo Pablo, un alumno de 17 años de la Escuela Normal Superior Nº 7 de Buenos aires que solicitó que no se publicara su apellido. “Por el momento, la toma es por tiempo indefinido”.
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