Varias instituciones están tratando de preservar las lenguas originales del país centroamericano....
MARACAIBO, Venezuela – La tarjeta puede utilizarse para comprar casi todo, desde comestibles, lavadoras y televisores hasta un viaje.
La nueva “cédula del buen vivir” propuesta por el presidente venezolano Hugo Chávez permite hacer todas esas compras a quienes tengan cuentas de nómina en los bancos pertenecientes al gobierno, como el Banco Bicentenario, Banco de Venezuela y Banco del Tesoro.
Pero la tarjeta viene con una condición: Solo puede utilizarse para comprar artículos en supermercados o cadenas de tiendas que pertenezcan al gobierno y todas las reservas de viajes deben realizarse a través de Venetur, grupo turístico de propiedad estatal.
“Estamos creando una cédula que no es una cédula de identidad”, anunció Hugo Chávez en un reciente discurso transmitido por cadena nacional en Antímano, barrio de la capital de la nación. “Esta cédula les permite llevar lo que necesitan llevar y que se descuente [de sus cuentas].
No es para estimular el consumo sino para comprar "lo necesario", declaró Hugo Chávez.
“Esto no es consumismo, sino consumo necesario”, continuó.
Pero a los venezolanos les preocupa que la tarjeta constituya el primer paso hacia un modelo de distribución controlada de los alimentos, similar al utilizado en países comunistas.
“Esta tarjeta no es más que una tarjeta de racionamiento como la que utilizan en Cuba”, declaró Carlos Ramos, candidato de la coalición venezolana opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a la Asamblea Nacional, al periódico venezolano Diario de Los Andes. “En Venezuela, el gobierno le da otro nombre para confundir a la gente y a quienes lo apoyan.”
La tarjeta se ha convertido en un tema candente de debate con miras a las elecciones parlamentarias, programadas para el 26 de septiembre.
En varias encuestas los candidatos de la oposición están liderando, mientras que en otras la popularidad de Hugo Chávez ha bajado 7 puntos.
“Ahora entiendo por qué expropiaron uno de los bancos más importantes y una de las cadenas de supermercados más grandes”, dijo Carlos Portillo, un contador de 56 años de Maracaibo. “¿Por qué [el gobierno] no está creando nuevas compañías que compitan y generen empleos, estimulando la oferta y la demanda y bajando, de esa manera, la inflación?”
Alberto Querales, oficinista de 27 años de Maracaibo, coincide con Portillo.
“El gobierno piensa que con la tarjeta obtendrá los votos de quienes creen que los que pueden comprar es un regalo del gobierno, cuando en realidad lo que obtienen es más deuda”, sostuvo. “No quisiera estar presente cuando se den cuenta de tendrán que pagar intereses por todo [lo que compren con la tarjeta]”.
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