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BOGOTÁ, Colombia – Las autoridades colombianas aún deben confirmar si las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han obtenido siete cohetes tierra-aire, capaces de derribar helicópteros, que fueron robados en Perú y vendidos en el mercado negro.
El diario de Miami El Nuevo Herald informó recientemente que en 2009 Jorge Aurelio Cerpa, un oficial de la Fuerza Aérea de Perú supuestamente le vendió misiles rusos Strela (“Flecha”) e Igla (“Aguja") a Freddy Torres, un ecuatoriano acusado de obtener armas para las FARC.
El oficial peruano, un intermediario ecuatoriano y otras nueve personas están bajo arresto en Perú.
Aunque en Bogotá no ha habido una reacción oficial en relación a este informe de El Nuevo Herald, es bien sabido que las FARC han estado por varios años ya interesadas en adquirir armamento pesado.
En 2008, la revista Semana publicó extractos de e-mails que se encontraron en el computador portátil de Raúl Reyes, el segundo en jefe de las FARC, luego que el ejército colombiano lo matara en territorio ecuatoriano.
Un e-mail enviado al líder libio Muammar Gaddafi (4 de septiembre de 2000) dice que “una de las prioridades que tenemos hoy es obtener misiles tierra-aire para derribar aviones y repeler su ataque.” El e-mail está firmado por Raúl Reyes.
En otro e-mail encontrado en el computador, hay un mensaje dirigido a Raúl Reyes con fecha 18 de enero de 2006 en el cual se discute la necesidad de las FARC de obtener misiles antiaéreos. Esta vez, el autor es el "Camarada Ivan", quien hace declaraciones sobre una visita de los turcos: “Son militantes del TKP (Partido Comunista de Turquía). Tienen una guerrilla [de alrededor de 15.000] … Quieren organizar un programa de intercambio de experiencias, misiles y otro equipamiento, van a averiguar. Parecen buena gente y que son serios. Eso es todo. Ivan.”
A mediados del año pasado hubo un enfrentamiento entre Colombia y Venezuela cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores colombiano reveló el descubrimiento de tres cohetes antitanque AT4 suecos en poder de las FARC, los cuales habían sido vendidos al ejercito venezolano durante los años 80s.
El interés de las FARC por obtener armamento pesado está vinculado al lanzamiento en 1999 del Plan Colombia que consolidó las fuerzas armadas.
Los recursos adicionales del Plan Colombia le permitieron a las fuerzas armadas adquirir más de 250 helicópteros, los cuales mejoraron la movilidad en gran medida, dice el analista militar Armando Borrero.
Según varias fuentes, esta mayor movilidad y consolidación de la guerra aérea ha permitido que las fuerzas armadas reaccionen mucho más rápidamente y en forma más efectiva contra los ataques de los guerrilleros, produciendo así una reducción aproximada de un 50% de los hombres enlistados en la guerrilla.
Borrero, un sociólogo que fue asesor presidencial sobre temas de seguridad nacional en los años 90s, dice que si el informe de El Nuevo Herald es verdad, “las FARC tienen el poder de dañar helicópteros.”
Los helicópteros son en su mayoría norteamericanos con una proporción menor de origen ruso y se los utiliza principalmente para el transporte de las tropas en el conflicto interno colombiano y en la lucha contra el narcotráfico, por medio del cual se financian grupos como las FARC.
La información publicada por El Nuevo Herald no especifica cuántos misiles son Strela y cuántos Igla.
“Los cohetes Igla son más modernos. Pesan alrededor de diez kilos (22 libras), miden cerca de 1,54 metros (cinco pies) de largo, tienen un alcance de hasta 5,2 kilómetros (3,2 millas) y pueden utilizarse en altitudes de hasta 3.500 metros (11.500 pies) por encima del nivel del mar,” explica Borrero.
Agrega además que “si la información [de El Nuevo Herald] es verdad, le podría dar la ventaja a las FARC, ya que haría más difíciles las operaciones con los helicópteros, haciendo necesarios pilotos más cautelosos y mejores equipamientos.”
El estudio Rastreo de Armas, publicado en noviembre de 2009 por la “Fundación Ideas para la Paz”, con sede en Bogotá, confirma que las FARC están interesadas en armamento pesado.
“Las guerrillas, y más específicamente las FARC, han estado tratando de adquirir equipamiento militar más sofisticado desde comienzos de siglo, para contrarrestar el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad del estado,” revela el documento.
El informe manifiesta que las fronteras de Colombia con Ecuador y Venezuela se han transformado en puntos de fácil acceso para las armas que las guerrillas le compran a otros grupos armados en el mercado negro.
El documento también hace referencia a lo sucedido a fines de los 1990s, cuando las FARC compró 10.000 cohetes fabricados en Jordania en una operación que involucró al asesor presidencial peruano, Vladimiro Montesinos, quien sirve actualmente una condena de 20 años por venta de armas, al traficante de armas libanés Sarkis Soghanalian, quien sirvió una pena de dos años en la década de los 90 por posesión e intento de vender armamento y al agregado militar ruso en Lima.
“Esta combinación de equipamiento demuestra que las FARC no sólo continua con sus esfuerzos por mejorar su sofisticación militar, sino que también ha logrado sostener y hacer uso de su red de contactos y proveedores, a pesar del aumento de la presión ejercida por el estado,” concluye el estudio.
En lo que respecta a la forma de pago, el estudio de la “Fundación Ideas para la Paz” confirma que desde los años 1990s, los fondos de las FARC se originan más y más en producción y tráfico de drogas. Estas conexiones también se ven reflejadas en los e-mails de Raúl Reyes.
El 22 de marzo de 2007, Jorge Briceño, alias Mono Jojoy (miembro del Secretariado de las FARC) le dijo a Raúl Reyes: “El dinero es una parte del que le tengo guardado a Asprilla [Jorge Asprilla Perea] que extraditaron para Estados Unidos [por narcotráfico condenado en el 2007 a 30 años de cárcel por un juez de Nueva York]. Eso indica que no le vamos a devolver los dólares y que esa plata es de las FARC. La mayoría de aquellos con los que tenemos acuerdos económicos siempre intentan engañarnos.”
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