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RÍO DE JANEIRO, Brasil – Movimiento.
Esta es la clave para entender “Pachamama”, la próxima película de Eryk Rocha, que retrata las recientes transformaciones políticas y sociales acaecidas en toda Sudamérica.
El filme ya ha sido exhibido en 22 festivales y ha recibido dos premios en 2009 -al mejor largometraje documental en el Festival Cineport de Línguas Portuguesas, y la mención especial de honor en el Festival de Filmes da América do Sul de Belém-, ambos certámenes brasileños.
Su estreno está previsto para el 26 de febrero en Río y São Paulo, y para el 7 de abril en Bolivia, quedando aún por determinar las fechas en otros países.
“Pachamama” significa "madre tierra" en Quechua, la lengua de los indígenas de la región andina. En Perú y Bolivia, las comunidades perseveraron para que ésta fuese reconocida como lengua oficial junto con el español.
En ambos países, los grupos étnicos -o naciones originarias, como ellos mismos se denominan- han ampliado gradualmente su participación política tras siglos de exclusión.
“Tratábamos de descifrar esta parte del continente", afirma Rocha, hijo del famoso cineasta brasileño Glauber Rocha. “Perseguíamos una identidad. Pero lo que hemos visto es que cualquier conclusión es temporal porque la identidad está en movimiento".
El viaje que llevó a Eryk a las coloridas y vibrantes sociedades de Perú y Bolivia duró un mes. Dio comienzo en Río el 2 de enero de 2007, a bordo de dos vehículos todoterreno que también transportaban al resto del equipo: tres historiadores del Laboratorio de Tiempo Presente, en la Universidad Federal de Río (UFJR), un experto en ciencias políticas y dos ingenieros.
“Pachamama” es el resultado de las experiencias de este equipo durante su viaje. Después de todo, apunta Eryk, la película sigue un itinerario de viaje, no un guión.
El tema del movimiento impregna el filme. Durante el recorrido en coche por estos caminos, la cámara graba imágenes a alta velocidad -una referencia simbólica a los cambios sociales que se retratan en la película-.
En Bolivia hay cuatro paradas: La Paz, El Alto, Potosí y Santa Cruz de la Sierra.
En La Paz, la caldera social alcanza su punto de ebullición mientras Eryk graba manifestaciones de protesta en las calles.
La victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de 2005, que llevó al primer descendiente de nativos a convertirse en presidente, es un momento de orgullo para muchos bolivianos. Aunque definitivamente Morales no tiene el apoyo de todos sus compatriotas.
En Santa Cruz de la Sierra, donde hay gigantescas reservas de gas y un amplio sector demográfico de descendientes españoles, esta división es clara.
Existe una minoría blanca que reivindica su autonomía y niega las raíces indígenas. Se ven reflejados en Brasil, al que destacan como un país civilizado capaz de resolver sus diferencias sin conflictos.
Este mito del Brasil como país rico y ausente de conflictos también está presente en la mentalidad de los peruanos. Pero contrasta con las noticias radiofónicas sobre deforestación y violencia que el equipo de Eryk documentó por todo Brasil.
Por ello Rocha señala que, al igual que sus vecinos, Brasil tiene serios problemas y es una nación repleta de contradicciones.
En Perú, donde el equipo visitó Puerto Maldonado, Cuzco y Mazuko, también reina la falta de consenso político, aunque la tradición indígena se mantiene intacta. En el mes de agosto -cuando la tierra está hambrienta, como dicen los locales-, se ofrecen presentes a Pachamama.
Esta fuerte conexión con la tierra y la idea de fertilizar la política con sus tradiciones es el rasgo cultural más sorprendente de los grupos indígenas y de su movimiento en pos del cambio social.
Ese es el motivo por el que el nombre de la película, “Pachamama", es tan adecuado.
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