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PORTO ALEGRE, Brasil – El desagüe del fregadero de la cocina no es el único destino del aceite comestible que queda en la sartén.
El reciclado de desechos de aceite comestible ayuda a generar ingresos para miles de brasileños que se ganan la vida recogiendo lo que desperdicia la mayor parte de la sociedad.
Cada litro de aceite tiene un valor promedio de R$0,40 (US$ 0,22), más de lo que se paga por un kilogramo de hierro, que vale alrededor de R$0,35 (US$ 0,20).
La ONG Ecóleo (www.ecoleo.org.br) calcula que en todo el país hay 2.000 familias que viven exclusivamente del dinero obtenido por recoger aceite comestible que ya ha sido utilizado.
Las familias ganan un promedio de R$500 (US$287,35) al mes, pero en las zonas donde el sistema de manejo y recolección de residuos de aceite comestible se encuentra más desarrollado, como en el estado de San Pablo, es posible hacer más del doble, unos R$1.200 (US$ 683).
Sin embargo, existe la posibilidad de hacer incluso más dinero, según Ecóleo.
Los datos de la organización indican que de los 3.800 millones de litros de aceites comestibles que se producen al año en Brasil, solamente 75 millones se destinan a subproductos como el biodiesel, masa de vidrio, alimentos para animales, detergente y pintura.
“Se recicla menos del 1% con eficacia", sostiene Levi Torres, el coordinador de Ecóleo.
Pero, según Torres, es posible cuadruplicar la reutilización del aceite comestible si se incrementa la cantidad de puntos de entrega y campañas promocionales.
El reciclado de aceite de cocina genera ganancias tanto económicas como ecológicas.
Cada litro de aceite que no se desecha de la manera adecuada tiene la potencialidad de contaminar 25.000 litros de agua, afirma Ecóleo.
La contaminación se produce cuando los residuos de aceite se eliminan por el fregadero o se arrojan a la tierra, donde se absorben y, finalmente, contaminan los depósitos de agua subterránea.
Vendedora comenzó a recoger residuos de aceite hace 20 años
Hace 20 años que Rosângela Freixo Santos de Souza, de 45 años, comenzó a separar el aceite porque no quería dañar el medio ambiente.
Souza comenzó una campaña de concientización entre sus vecinos y empleados sobre la importancia de no desechar el aceite residual.
Es más, los instó a que lo guarden en frascos o botellas.
En su ciudad natal, Dourados, en el estado de Mato Grosso do Sul, no existe ningún programa formal de recolección de residuos de aceite.
“Al principio, no sabía qué hacer con los restos; luego comencé a buscar gente que utilizara el aceite como materia prima para producir detergente casero", señaló Souza.
Si bien no tuvo un rédito económico con esa iniciativa, está orgullosa de que sus actos hayan convencido a otros de implementar algo similar, ayudando a evitar que se contaminen millones de litros de agua.
Souza sostuvo que quiere que las autoridades establezcan puntos ecológicos (http://www.ecoleo.org.br/eco_pontos.html), el nombre que reciben los sitios de entrega en su ciudad.
“Sé que son acciones pequeñas. Pero ésta es la manera de comenzar con la educación ambientalista", subrayó Souza. “Lo que necesitamos es más ayuda del gobierno para recoger el material”.
Periodista produce su propio biodiesel a partir de los residuos de aceite comestible
Roberto Gambino Bacelar, fotógrafo retirado y periodista de notas policiales de 71 años, ha creado una cadena de proveedores de residuos de aceite comestible en Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul.
¿Su objetivo?
Producir su propio biodiesel.
Bacelar, que no tiene capacitación o educación formal en esta materia, comenzó a investigar sobre el tema hace nueve años e intentó utilizar el desecho de aceite como combustible de sus dos combis VW.
“Investigué y probé la fórmula”, señaló Bacelar.
El primer paso fue obtener la materia prima. Además de recoger los residuos de su propia cocina, Bacelar decidió comprar aceite comestible usado a los restaurantes de su barrio.
Luego comenzó a producir biodiesel, mezclando el aceite usado con soda cáustica, en una cantidad inferior a la utilizada para hacer jabón casero.
Después de obtener la reacción química correcta, agregó metanol.
Entonces, comenzó a utilizar una fórmula de dos litros de biodiesel por cada ocho litros de diésel como combustible de sus vehículos.
No hubo necesidad de modificar los motores, dice Bacelar, y redujo su gasto de combustible en un 45%.
Venta de detergente elaborado con residuos de aceite de cocina
Porto Alegre es una de las ciudades más avanzadas en la recolección de residuos de aceite comestible. El Departamento Municipal de Limpieza Urbana (DMLU) coordina el proceso para que la población pueda emplear un método seguro para desechar con facilidad el aceite usado.
Desde 2007, se han creado 148 puntos ecológicos que generan, cada uno, alrededor de 100 litros de aceite al mes.
Tres compañías asociadas con el DMLU recogen los residuos en los puntos ecológicos y luego los utilizan para la elaboración de los productos.
“Necesitamos una campaña de concientización en todo el país que muestre a la gente la importancia de separar los residuos”, dijo la ingeniera Mariza Reis, coordinadora del Proyecto de Entrega de Aceite Comestible (PEOF) en el DMLU.
Pero gracias al aumento en el suministro de materia prima, las compañías ya pueden invertir en el sector. Este es el caso de Walmart Brasil. La red de supermercados recoge casi 1,5 toneladas de residuos de aceite al mes.
Walmart, asociado con Bertolini Indústria Química Ltda., comenzó el proyecto en 2008 elaborando detergente con aceite reciclado.
El detergente se convirtió en un artículo de gran venta en las nueve tiendas donde debutó el año pasado. Una barra de 400 gramos cuesta R$1,18 (US$ 0,67), aproximadamente un 20% menos que las marcas líderes.
“Pudimos conseguir un producto más sustentable a un precio más bajo”, explicó el gerente de sustentabilidad de Walmart Brasil, Yuri Feres, quien anunció que la compañía extenderá la iniciativa a sus tiendas en otros países.
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