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MANAGUA, Nicaragua – A exactamente treinta y un años del día que miles de nicaragüenses llenaron las calles para celebrar la caída de Anastasio Somoza y la dictadura de su familia que había durado más de cuatro décradas, el presidente Daniel Ortega hizo otra fiesta con una fuerte carga política este 19 de julio.
Daniel Ortega usó el aniversario de esta fecha histórica para anunciar que está considerando hacer campaña para la reelección en el 2011, reiterando que su Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha de mantenerse en el poder "para continuar con el desarrollo de todos nuestros proyectos".
Sin embargo, la oposición a Daniel Ortega, la cual incluye a un grupo de guerrillas sandinistas quienes lideraron la lucha contra Anastasio Somoza, le critican la forma en que el gobierno utiliza el día simbólico para promocionar su propaganda. La selección del día 19 de julio por Ortega para anunciar que busca otro término presidencial tampoco le sentó bien a miembros del FSLN, a quienes citan en informes mediáticos comparando su decisión con una que hubiera tomado la familia Somoza.
Ex dirigente sandinista Dora María Téllez, en una entrevista del diario nicaragüense, La Prensa, criticó el estilo de liderazgo de Daniel Ortega, diciendo que él sigue el “somocismo”, término aplicado a los intentos de Anastasio Somoza a reestablecer la dictadura o los privilegios de los que gobernaron durante la dictadura.
“Ha sido reclutado por el somocismo [figurativamente], por el modelo del poder, las costumbres y la corrupción [que existió durante la vieja dictadura]", dijo.
Henry Ruiz, otro miembro del FSLN , dijo que lo que hace Ortega "no es una revolución, es la restauración del pasado...esto es somocismo, no es sandinismo", según el diario nicaragüense, El Nuevo Diario.
Ex guerrillas del FSLN también cuestionaron el rol que jugó Ortega en la guerra civil a finales de los años 1970. Los murales sandinistas casi siempre colocan a Ortega al centro de los eventos, pero Téllez dijo que el gobierno ha "borrado a los que dirigieron los frentes para dibujar en su lugar el rostro de Ortega".
“[Ortega] estuvo encarcelado durante un tiempo por su oposición a Somoza”, contó Téllez. “Estuvo también en el Frente del Norte unos tres meses... Luego, estuvo en Costa Rica".
La Prensa, que se opuso fuertemente tanto a la dictadura de Somoza como a los sandinistas, publicó recientemente una sección especial con enfoque en si Ortega lleva una "revolución o una dictadura".
Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Centro Nicaragüense por los Derechos Humanos (CENIDH) respaldaba a los sandinistas antes de romper lazos con el partido en 1998, cuando dijo que funcionarios del partido le prohibieron hacer públicas sus acusaciones de violación contra Ortega.
“Es falso hablar de 31 años de revolución”, le dijo a La Prensa. “Las circunstancias en las [que Ortega volvió al poder] contradicen los principios de la revolución, porque no fue producto de un movimiento popular sincero, sino de un pacto político" entre Otrega y dirigente de oposición, Arnoldo Alemán.
Si bien el lema del gobierno es “Cristiano, Socialista y Solidario”, la periodista Sofía Montenegro, directora del Movimiento Autónomo de la Mujer (MAM), le dijo a La Prensa que los ideales del gobierno se han convertido en "reelección, abuso y autoritanismo".
Varias empresas mediáticas reportaron que el evento pro Ortega del 19 de julio le costó al gobierno $50 millones de córdobas (US$2,3 millones). El gobierno pagó los pasajes de partidarios por todo el país para que asistieran a las festividades, y a los empleados del gobierno les dio el 20 de julio libre, como compensación por haber asistido al evento.
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