La ONG Repórter Brasil utiliza el programa Escravo, Nem Pensar! (¡Esclavo, ni pensar!) para erradic...
BELO HORIZONTE, Brasil - La adjudicación del Mundial 2014 y las Olimpiadas 2016 le dan a Brasil la oportunidad de solventar un problema que ha sufrido este país durante años: infraestructura de mala calidad.
El hecho que Brasil sea el anfitrión de dos de los eventos deportivos más importantes del planeta en los próximos seis años, coloca al país más grande de Sudamérica en la mira internacional, aunque a la vez, también permitirá que se mejore la calidad de vida de sus ciudadanos mucho después de que estos juegos hayan finalizado.
Una de las principales preocupaciones es la movilidad urbana. A pesar de ello, los funcionarios gubernamentales dijeron que invertirán US$6 mil millones para mejorar el transporte a nivel nacional, usando estos fondos para mejorar carreteras y desarrollar un sistema de trolebús que aligere la congestión del tráfico entre las ciudades.
"Prácticamente estamos siguiendo la programación y las obras se finalizarán en el 2013", dijo Marcio Fortes, Ministro de Ciudades. "Unimos las ideas que podrían permanecer como un legado".
El país espera invertir US$24.5 mil millones en servicios de alcantarillado como un esfuerzo para evitar que se repita lo sucedido en el mes de abril, cuando una fuerte tormenta en la ciudad de Río de Janeiro inundara el principal estadio del país, el Maracaná.
"El Mundial y las Olimpiadas se realizarán fuera de la estación de lluvia", dijo Fontes. "Eso significa que no hay riesgo de inundación".
En Río de Janeiro, ciudad anfitriona de los partidos del Mundial y las Olimpiadas en el 2016, la mayor preocupación es la seguridad pública.
Se espera que en el estado de Río se incremente la presencia de policías militares. Actualmente hay unos 30.000 oficiales patrullando las calles, aunque en dos años, se calcula que la cantidad casi se duplique a 54.000.
El estado ha fortalecido su programa de entrenamiento para policías, quienes han recibido becas el gobierno para mejorar su educación.
El gobierno local de río está financiando la construcción de barreras de 4.75 millas a lo largo de dos grandes áreas urbanas públicas - las denominadas líneas Amarilla y Roja - que proceen acceso al Aeropuerto Internacional Antonio Carlos Jobim, pero que a su vez, también están rodeadas por los suburbios bajos.
Las autoridades dijeron que las barreras aislarán las rutas, así como protegerán a los conductores del violento crimen que prevalece en ambas líneas. El gobierno también está dando un programa a la Unidad de Policía Pacificadora (UPP por sus siglas en portugués), el cual hace de los suburbios, lugares más seguros.
"Río ya ha sido escenario de grandes sucesos, tales como el Eco-92 y los Juegos Panamericanos, donde no hubo problemas", dijo Tião Santos, coordinador de la organización no gubernamental Viva Río. "Claro está que el Mundial y las Olimpiadas llaman mucho más la atención. Están entrenando a la policía y los resultados de ello ya pueden verse".
Se espera la llegada colectiva de unos 500,000 turistas para los dos eventos, lo que también podría ser un problema porque los hoteles del país tal vez no cuenten con suficientes habitaciones para acomodar a la influencia masiva de visitantes. Los propietarios estatales de bancos han abierto líneas de crédito para cadenas hoteleras, aunque la industria está indecisa en invertir.
"Algunos hoteles pueden permanecer desocupados después de los juegos del Mundial", dice Álvaro Brito Bezerra de Mello, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria Hotelera (ABIH por sus siglas en portugués). "La opción ideal sería instalar a la mayoría de los equipos de fútbol en las ciudades con mayor número de espacios para alojamiento".
Una propuesta alternativa se centra en estacionar embarcaciones de crucero en el Océano Atlántico para proporcionar alojamiento a los turistas que visiten las ciudades costeras, en donde se cuente con barcos en la Rivera Amazónica que presten servicios de destinos turísticos internos como Manaus.
Brasil también está haciendo mejoras en sus aeropuertos. El gobierno tiene una inversión de US$2.6 mil millones para ampliar la capacidad de los aeropuertos en las 12 ciudades que fueron escogidas como anfitrionas de los partidos del Mundial para que puedan manejar el incremento esperado de un 50% en pasajeros durante el campeonato que dura un mes, de acuerdo con la Compañía de Infraestructura de Aeropuertos Brasileños (Infraero). La mayor parte del dinero se invertirá en el reforzamiento de los aeropuertos en Brasil, Río y Sao Paulo, pues son centros que ofrecen vuelos de conexión a ciudades en todo el país, informó Infraero.
Después siguen los estadios. Los estadios y los campos sufrirán reformas para el Mundial, con el fin de hacerlos más amigables ambientalmente, informó Vicente Castro Mello, quien acaba de finalizar un estudio de los 29 estadios en todo el país, para el Sindicato Nacional de Empresas de Asesoría en Ingeniería.
El estadio en la ciudad de Recife es el único construido a base de escombros. Al remodelar los estadios que ya se encuentran en uso, Brasil reducirá el impacto ambiental del Mundial.
"Brasil tiene la gran oportunidad de crear el primer Mundial Verde", dice Castro Mello. "Los estadios están siendo modificados, usando estructuras preexistentes que evitan la necesidad de interferir con áreas verdes".
Los proyectos fueron diseñados bajo el concepto de "eco-arenas", usando paneles fotovoltaicos para capturar energía solar. Los programas para recolectar materiales reciclables y para conservación del agua están en proceso de implementación.
"Esto será el gran legado de este Mundial", dijo Castro Mello.
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