Saliendo del cascarón
11/03/2010WASHINGTON, D.C., EE.UU. - Néstor Salazar todavía puede escuchar el rítmico sonido de Greivis Vásquez, entonces un niño, rebotando su pelota de básquetbol en la Avenida de la Rinconada del sector Coche en Caracas, Venezuela.
Viviendo a una corta distancia de la futura estrella de la Universidad de Maryland, Salazar, entrenador de la selección de Venezuela, pudo observar desde su ventana a la futura sensación del deporte mientras jugaba.
"Cuando vives en los barrios, todos los chicos deben probar que son hombres", dijo Salazar a The Washington Post. "Algunos chicos lo hacen metiéndose en peleas o teniendo un arma. Pero también existen aquellos que lo hacen a través del deporte. Y Greivis probó que era todo un hombre mediante el básquetbol".
Casi 15 años después, Vásquez, de 23 años, se ha transformado en un hombre entre los chicos y en una de las principales figuras de la selección de su país; ha sido distinguido como el Jugador del Año de la Conferencia de la Costa Atlántica y llevó a Maryland a obtener su parte del título ACC de la temporada. Actualmente los Terrapins están en la posición 19 en el ranking nacional y llegarán a cuartos de final con un record de 23-7 contra Georgia Tech or Carolina del Norte, a quienes se enfrentarán el Torneo de Greensboro, N.C., el 12 de marzo a las 7 p.m. ET.
Liderados por Vásquez, jugador de más de 2 metros de estatura y 90 kilos de peso, con un promedio de 19,6 puntos, 6,3 asistencias y 4,6 rebotes por juego, los Terrapins prácticamente se han asegurado un lugar en el torneo NCAA de la seman próxima, donde Vásquez intentará llevar a su equipo a ganar el primer campeonato nacional desde 2002. De los más de 300 equipos de división I de todo el país, solo 65 califican para el evento anual.
"Hace cuatro años que juega y ha mejorado sin pausa, y su último año ha sido excelente", dijo a The Associated Press Gary Williams, el entrenador. "Ha participado en todas las situaciones importantes y se ha destacado en el último mes. En un año en que hay otros excelentes jugadores en la liga, me complace que Greivis haya ganado el premio".
Vásquez, una figura que despierta emociones encontradas y conocido por su bravuconería y machismo, ha perseverado a través de la controversia para colocarse en una situación que le permite ganar millones como jugador profesional.
En numerosas ocasiones ha molestado a oponentes superiores mediante comentarios ofensivos antes de partidos que Maryland terminó perdiendo de forma desastrosa. También se vio envuelto en una pelea a gritos con estudiantes de Maryland el año pasado durante un partido doméstico, insultándolos mientras jugaba en la cancha.
"Tienen que ser un poco pacientes conmigo, apoyarme y darme tiempo, porque sé que puedo hacer buenas cosas por el equipo", dijo a The Washington Post. "Lo único que necesito es que me apoyen, eso es todo. A veces la gente no lo entiende. Pero el motivo por el que juego con tanta pasión es que tengo una familia que me motiva. Tengo todo un país que me motiva".
Vásquez simboliza un nuevo capítulo en lo referido a la presencia de Venezuela en el escenario deportivo estadounidense. Habiendo crecido en un país dominado por el baseball y el fútbol antes de mudarse a Rockville, Md., para jugar en el equipo de básquetbol de la secundaria en Montrose Christian School, Vásquez tuvo muy poco modelos de su país para imitar en las canchas.
Hay 100 jugadores venezolanos en la Liga Mayor de Baseball, incluyendo a los pitchers Félix Hernández de los Seattle Mariners (US$3,8 millones al año), Johan Santana de los Mets de Nueva York (US$18,8 millones) y Carlos Sambrano de los Chicago Cubs (US$18,7 millones).
Pero no hay ni un solo venezolano que juegue en ninguno de los 30 equipos de la Asociación Nacional de Básquetbol (NBA), que da empleo a 450 jugadores, y eso es algo que Vásquez quiere cambiar. Está intentando convertirse en el tercer venezolano (detrás de Carl Herrera (1994-99) y Óscar Torres (2001-03) en jugar en la liga de básquetbol más importante del mundo.
"Quiero ser una persona que al final de su carrera en la NBA o lo que sea que haga, tenga una empresa o algún tipo de emprendimiento que genere empleo", dijo Vásquez a The Washington Post. "Sé que eso implicará muchísimo trabajo, pero mientras tanto, tengo que intentar mejorar mi imagen. Quiero ser alguien que agrade a todo el mundo, a quien todo el mundo pueda hablar y que todos recuerden, porque soy una buena persona que quiere ayudar a otros. Quiero ayudar".
Y eso es exactamente lo que la nación andina necesita durante uno de los períodos más oscuros de su economía. Desde el inicio del año, el presidente venezolano Hugo Chávez devaluó la moneda del país alrededor de 50%, y expertos financieros pronostican que la inflación podría llegar a 40%; malas noticias para un país cuya economía se contrajo casi 3% el año pasado.
Con esas perspectivas, sería necesario un ícono al estilo de Michael Jordan para unir al país y ayudarlo a salir de su desesperanza.
Para Vásquez, es positivo que esa comparación ya se esté haciendo.
"Siempre está allí, asumiendo su responsabilidad", dice a The Washington Post Francisco Díez, director técnico de la selección venezolana. "Le gusta hacer el último tiro. No lo estoy comparando con Michael Jordan, pero él siempre dice, "Soy responsable por el último tiro". Eso es lo que le gusta hacer a Greivis".